Gustav Mahler

No hay más que una educación y es el ejemplo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

La momificación

Para acceder a la vida después de la muerte, el alma necesitaba un soporte material: el cuerpo del difunto. Éste debía mantenerse incorrupto, lo cual se conseguía con la técnica de la momificación. Los sacerdotes funerarios se encargaban de extraer las vísceras del cuerpo y procedían a embalsamarlo. El tipo de momificación variaba según la clase social a la que pertenecía el difunto. La técnica de la embalsamación era muy complicada y los sacerdotes debían tener conocimientos de anatomía para extraer los órganos sin dañarlos. Durante el proceso de momificación los sacerdotes colocaban una serie de amuletos entre las vendas con las que envolvían el cadáver, en las cuales había inscritas fórmulas destinadas a la supervivencia del difunto.
Cualquier egipcio que hubiese llevado una vida justa tenía la posibilidad de renacer en el otro mundo. Para lograrlo disponía del LIBRO DE LOS MUERTOS, que se solía escribir en papiros y se depositaba junto al difunto. Era un conjunto de conjuros y fórmulas.

El proceso de momificación.

Cuando un egipcio moría, después de un corto periodo de luto su cadáver era trasladado al lugar de la momificación, que al principio era una simple tienda al aire libre y más tarde una construcción de adobe.
Primero se le extraía el cerebro mediante la introducción de un gancho por la nariz. Se marcaba luego con un pincel una línea en el costado izquierdo del cuerpo, donde se practicaba un corte para extraerle las vísceras. El corazón, que debía controlar el cuerpo en el Más Allá, y los riñones, se dejaban en el interior. Las vísceras se lavaban con sustancias aromáticas y se colocaban en los vasos canopos. Una vez hecho esto, el cuerpo se depositaba en natrón (una mezcla natural de bicarbonato sódico y sal que se encontraba cerca de los lagos del desierto) durante un tiempo y después se lavaba y masajeaba con perfumes, aceites e incienso para la cabeza. Se le colocaban ojos de cristal para dar sensación de realidad y ya estaba listo para ser vendado.




 Imagen Egiptología

Las máscaras funerarias 

El difunto debía ser reconocido en el Más Allá. Por este motivo, encima de las vendas del cuerpo momificado se colocaba una máscara con un retrato idealizado. Las máscaras de los faraones estaban hechas de oro y lapislázuli.  Los faraones se representaban con la apariencia del dios Osiris, soberano de los muertos. Los sarcófagos: la momia se colocaba en un sarcófago, que podía ser de piedra, de madera recubierta con materiales preciosos o simplemente de madera. Inicialmente, los sarcófagos eran rectangulares, pero más tarde se construyeron con forma humana.